Campesinos de Monte Verde ya no dependen de las lluvias de mayo para cosechar

Para Crescencio Rodríguez se terminó la época de siembra con las primeras aguas de invierno. Ya no espera el 3 de mayo para sembrar maíz y frijoles. Ahora solo abre la llave de su sistema de riesgo para cosechar ruda, malanga, remolacha, brócoli, papa, zanahoria, pataste o repollo en sus cultivos en Monte Verde, en Marcala (La Paz).
Con el apoyo de la Alianza para el Corredor Seco, ejecutada por Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H) en asociación con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), Monte Verde logró concretar el sueño campesino de ver crecer su comunidad.
“Yo me críe con la cultura de mi papá, se sembraba a bordón y a medida del tiempo las organizaciones han empezado con nosotros a querer transformar en primer lugar nuestro cerebro, nuestra finca humana, que es algo bien difícil poder cambiar de mentalidad cuando nace con una cultura no es fácil cambiar, es como que se rebela contra los ancestros”, afirmó Rodríguez.
La Alianza del Corredor Seco llegó a transformar la mentalidad de los campesinos, quienes ahora cuentan con sistemas de riesgo y megatúneles, y permitió afianzar la caja rural que reúne a una veintena de productores.
Gerardo Rodríguez, otro de los beneficiarios, relató que jamás pensó estar cosechando brócoli o zanahorias en sus tierras y tener tan buenos resultados en ese proceso.
El grupo de campesinos trabaja de forma que sus cultivos estén listos para cosecha de forma gradual.
“Si yo siembro papa esta semana, otro compañero lo hace en siguientes semanas, de modo que las cosechemos en diferentes fechas y que los compradores tengan producto en varias entregas”, detalló.
“Hemos aumentado la resiliencia ante el clima tan cambiante que está tocando, y todo se debe al manejo integral del agua, el suelo y de nuestro bosque”, refirió Gerardo Rodríguez.
Es por eso que los campesinos han dedicado sus esfuerzos a reforestar las zonas bajas para preservar su recurso más valioso, el agua.
En ese sentido, dijo que sus planes son adquirir las tierras de la parte alta, porque es una zona que necesita ser reforestada para garantizar que tendrán agua no solo ellos, sino las futuras generaciones.
“El cambio de mentalidad es lo más difícil, porque pueden venir a darnos dinero, pero si el cerebro no está capacitado en qué lo va invertir, es un fracaso, y nosotros no queremos fracasar, queremos saber administrar y así sacarle el máximo provecho”, explicó Gerardo Rodríguez.
La comunidad también recibe asistencia del Programa Mundial de Alimentos (PMA), con lo que don Crescencio Rodríguez destacó que las condiciones de vida de los 30 familias de la zona han mejorado, cumpliendo así el propósito de este programa, al que el Gobierno le apuesta para beneficiar a las poblaciones en situación vulnerable.
A través de la Alianza para el Corredor Seco se apoya a 50.000 familias en el occidente de Honduras y se han generado más de 20.000 nuevos empleos en 5 años de intervención.
“Gracias a la Alianza para el Corredor Seco, que ha puesto la mirada en nosotros, que hay personas capacitadas en cómo poder sacar adelante este país, a esta comunidad y generar ingresos”, señaló don Crescencio.
*De interés:*
• Como parte de medidas para asegurar la disponibilidad de alimentos, el Gobierno de la República apoya a los productores en el Corredor Seco con 3.150 hectáreas de riego que benefician a 10.000 productores, insumos para la producción y medidas para asegurar la inocuidad de los alimentos.
• En los últimos 6 años, Honduras ha avanzado para cambiar el modelo de producción de alimentos hacia uno de mayor productividad y rentabilidad, lo que significa mayor empleo e ingresos y mejora de la situación de las familias productoras, como las de Monte Verde, en Marcala.

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