El Chapecoense, un modesto equipo de fútbol brasileño que soñaba con la gloria

Sin grandes nombres pero con mucho corazón.
Este es el lema con el que la Associação Chapecoense de Futebol, o simplemente Chapecoense, representa la pasión por el balón de Chapecó, ciudad ubicada en el oeste del estado de Santa Catarina.

Los aficionados del Chapecoense se dirigieron hasta el estadio Arena Condá donde se vieron muestras de dolor.

Momentos antes de embarcar en Sao Paulo, rumbo a Bolivia, donde hicieron escala para viajar a Colombia, uno de los dirigentes del Chapecoense aparece en un video diciendo que se trataba el viaje más importante para el equipo.

«(Viaje) más importante (del club) hasta ahora. Cada año que pasa la gente va consiguiendo marcar la historia del club», afirmó Cadu Gaúcho.

El Chapecoense se convirtió rápidamente en potencia del estado, ganando hasta títulos regionales que le permitió ascender a la serie A del campeonato brasileño hacia finales de la década de los 70, pero no pudo consolidarse en la máxima división.

El entrenador Caio Junior es el gran artífice del crecimiento histórico del Chapecoense.
Tras dos décadas de incertidumbre y en las que estuvo cerca de desaparecer, el Chapecoense vivió una especie de renacimiento en 2003 gracias a la inversión de un grupo de empresarios de la ciudad.

Tres años después conquistó la Copa Santa Catarina y comenzó una época dorada del equipo, en el que sumó tres de los cinco campeonatos estatales que posee.

En 2013, a sus 40 años de existencia, regresó a la primera división del Campeonato Brasileño.
«El Chapecoense es el favorito de la ciudad, es el que impulsa los hoteles, aeropuertos, es el que le dio alegría. Todo el mundo estaba apoyando, se trataba de una familia que vivía como nuestra familia», dijo a BBC Brasil Marcelo de Kunst Quadros, el asistente de porteros del Chapecoense.

«Nuestra diferencia es la unión, que creíamos desde los vestuarios hasta el presidente que en el campo eramos iguales a cualquier equipo «.
Presentación internacional.

Una buena actuación en la Copa de Brasil de 2014 le permitió acceder a su primer torneo internacional, la Copa Sudamericana de 2015 en la que logra llegar hasta cuartos de final donde cae contra el River Plate argentino.
Ese fue el preámbulo para su histórica campaña en 2016, donde dominó en doble partido al también brasileño Cuiabá.
Afición del ChapecoenseImage copyrightAFP
Image caption.

La afición del «Huracán del Oeste» se ha ido contagiando con la histórica campaña del Chapecoense en la Copa Sudamericana.
Su fútbol se basa en una sólida defensa y velocidad en ataque gracias a la velocidad del delantero Ananías y el oportunismo de Bruno Rangel.

También en el fortín de su estadio, el Arena Condá, donde en dos campañas internacionales todavía no conoce la derrota.
El punto de inflexión llegó en los octavos de final contra el Independiente de Avellaneda argentino.

Tras dos partidos con muchas tensión, en el que no se movió el marcador, apareció la enorme figura del portero Marcos Danilo Padilha, «San Danilo» desde entonces, quien se convirtió en el héroe en la definición por penales contra el Independiente de Avellaneda.
Luego eliminó al Junior de Barranquilla colombiano antes de dar cuenta del San Lorenzo de Argentina en semifinales, al empatar a un gol en el Nuevo Gasómetro y mantener su valla invicta en Chapecó.
Pocos le daban opciones en la final contra el Atlético Nacional de Medellín, pero eso no le quitaba la ilusión a los jugadores ni a sus hinchas.

«Es posible ser campeón. Nadie creía que íbamos a llegar a la final y llegamos. Todo puede pasar», había dicho Danilo, quien falleció en la tragedia.

Un desenlace que ahora nunca se sabrá.

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