Fuerza de Tarea y la Primera Dama, Ana García visitará el puente Anzalduas, uno de los centros de clasificación en la frontera

Por el puente Anzalduas todos los días arriban no menos de 1,000 migrantes de diferentes nacionalidades, y hasta los bajos de la instalación llegó la Fuerza de Tarea encabezada por la Primera Dama, Ana García, para constatar la situación migratoria de familias hondureñas que buscan pasar a Estados Unidos.
En Anzalduas el centro funciona como un filtro para definir quienes regresan a México, los que pasan a centros como Donna, o a albergues dentro de Estados Unidos.
También es uno de los lugares a los que generalmente llegan los migrantes y se entregan a las autoridades, para intentar pasar a Estados Unidos, porque hicieron el triste viaje con niños en brazos.
A la par del puente está el Río Bravo, por el que a diario tambien pasan miles de migrantes, y por el que generalmente arriban grupos familiares integrados por padres e hijos que viajan casi hasta por un mes, si llegan con procedencia de Centroamérica.
Es tal el flujo migratorio en estos días, que una gran parte de la sombra que provoca el puente Anzalduas, es utilizada como centro temporal, en el que los migrantes deben responder a una serie de preguntas que les realizan los miembros de la patrulla fronteriza, para definir a qué lugar serán traslados.
Allan Juarez de Catacamas, era uno de los que estaba en los bajos del puente con su esposa y dos hijos, y tuvo que pagar 12,500 dólares para viajar hasta la frontera. Decidió emprender el sueño americano por la necesidad de establecerse de manera formal con su grupo familiar.
Viajó durante 22 días, y llegó al puente Anzalduas el domingo en horas de la noche, y aseguró que no quería arriesgar a su familia, pero lo hizo por la necesidad de querer obtener mejores ingresos para sus hijos.
Igual allí estaba Danny Noé Lara, de 26 años con su hijo de un año y cuatro meses en brazos, que buscaba pasar a Estados Unidos para reunirse con su padre.
Danny viajó por espacio de 28 días, hasta que tuvo la oportunidad de llegar al puente donde tiene la esperanza de poder pasar, para ofrecerle un mejor futuro a su hijo.
Es un viaje muy arriesgado, la verdad es que no vuelvo a intentarlo, ha sido duro, pero espero que nos dejen pasar., dijo mientras sostenía en sus brazos al pequeño que mostraba una gran cantidad de picaduras de zancudos en su cuerpo.
En toda la zona del puente Anzalduas hay señales de pánico, que sirven para que los migrantes que hicieron el viaje, si se encuentran perdidos, puedan ser asistidos por equipos de rescate de la patrulla fronteriza o por el 911.
Y lo peor, el clima es tan agobiante, como estar en un día caluroso en San Lorenzo o Nacaome, con la diferencia que a 31 grados es insoportable, porque no hay vientos, y la humedad convierte el valle en un inmenso sauna.
Luego visitó la ribera del Río Grande, fronterizo entre Estados Unidos y México, por el que se encuentran diferentes rutas de acceso al puente Anzalduas, o de acceso a las vías que llevan a McAllen.

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