La Relatoría Especial condena el asesinato de periodista televisivo en Honduras

Tegucigalpa. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condena el asesinato del periodista Igor Padilla, ocurrido el 17 de enero en Honduras, e insta al Estado a investigar el crimen con la debida diligencia y establezca la posible relación con la actividad periodística.
De acuerdo a la información disponible, el periodista se encontraba grabando un comercial en la ciudad de San Pedro Sula, cuando desconocidos le dispararon en repetidas ocasiones causándole la muerte.
Padilla cubría la fuente policial y era presentador de un programa de entretenimiento en el canal de televisión HCH.
El 4 de enero los periodistas Ernesto Alonso Rojas y Suly Cálix, quienes trabajaban para el mismo canal de Padilla denunciaron haber recibido amenazas de muerte.
El 17 de enero a través de un comunicado de prensa la Secretaría de
Seguridad condenó el hecho y manifestó que por instrucción del Presidente de la República se dispusieron todos los recursos disponibles para dar con el paradero de los responsables.
El Estado informo que en los operativos que adelanta la Policía Nacional para dar con los sospechosos del asesinato se habría logrado identificar los vehículos desde donde se disparó al periodista y existirían indicios de la participación de miembros de maras y pandillas en el asesinato.
Para la Relatoría Especial es fundamental que el Estado hondureño
investigue de forma completa, efectiva e imparcial estos crímenes que
afectan a toda la sociedad hondureña y esclarezca sus móviles, y determine
judicialmente la relación que pudieran tener con la actividad periodística y la libertad de expresión.
Las autoridades no deben descartar al ejercicio del periodismo como un móvil del asesinato y/o agresión antes de que se complete la investigación.
Tanto la Comisión como la Corte IDH se han referido al efecto amedrentador
que los crímenes contra periodistas tienen para otros y otras profesionales
de los medios de comunicación así como para los y las ciudadanas que
pretenden denunciar abusos de poder o actos ilícitos de cualquier naturaleza. Este efecto amedrentador solamente podrá evitarse, según afirma la Comisión, «mediante la acción decisiva del Estado para castigar a quienes resulten responsables, tal como corresponde a su obligación bajo el
derecho internacional y el derecho interno».
La Relatoría Especial insiste en la necesidad de crear cuerpos y protocolos
especiales de investigación, así como implementar los mecanismos de
protección consagrados en la ley de Protección de Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia, aprobado en 2015 por el Congreso, destinados a garantizar la integridad de quienes se encuentran amenazados por el ejercicio de su actividad periodística.
Tras la visita *in loco* a Honduras realizada en diciembre de 2014, la CIDH reiteró que es imprescindible que el Estado de Honduras adelante, de manera urgente, investigaciones que conduzcan a esclarecer las muertes de
periodistas y comunicadores, y a enjuiciar y condenar a las personas
responsables de los mismos. El mantenimiento de la impunidad no sólo
constituye una denegación de justicia para los familiares de las víctimas
sino que envía un mensaje social de que la violencia contra estas personas es tolerada por el Estado.
El principio 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión
de la CIDH señala: «[e]l asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de
comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta
severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada».

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