Mas reos son trasladados al pozo y continuara anuncia el presidente Juan Orlando Hernández

Nueve reos de alta peligrosidad fueron trasladados a la cárcel de máxima seguridad de Ilama (Santa Bárbara), más conocida como El Pozo, con los que suman 66 los recluidos en esa prisión.

“Anoche y esta madrugada hemos estado trabajando en el movimiento de otro grupo de personas que han estado recluidas en centros penales y que han estado delinquiendo desde las cárceles ya llegaron ese otro grupo a El Pozo número uno, allí están”, manifestó el presidente  Hernández.

Advirtió que “si se nos llena El Pozo número uno, viene El Pozo número dos, viene El Pozo número 3, el número 4 y de ser necesario el 5”.

“Las cárceles que estamos construyendo, nuevas, tienen todos los estándares internacionales y yo me someto a cualquier examen” para verificarlo, indicó.

Hernández argumentó que, aunque sus abogados consideren que recluirlos en El Pozo “es una violación a los derechos humanos”, la verdad es que en las cárceles donde estaban anteriormente hay reos que “hacen hasta fiesta allí, pagan por tener un cuarto especial”, con aire acondicionado, camas matrimoniales y otras comodidades.

“Eso no es estar privado de libertad, y lo peor es que abusan de eso y desde allí se ponen a delinquir contra la gente”, ordenando “extorsiones, asesinatos eso no lo podemos seguir permitiendo si es que queremos arreglar esto”, añadió.

El gobernante comentó que en El Pozo hay agua y alimentación suficientes para los reclusos, pero si alguno “no quiere comer ya no puedo obligarlo”.

Relató que le reportan que esos reos “se desesperan, que gritan en la mañana y en la noche. ¿Quién los mandó a meterse en ese lío? Yo no fui”.

El presidente Hernández recordó que en una comparecencia reciente en Naciones Unidas abordó ese tema, y “yo pregunto, y pregunté ese día: ¿y dónde están los derechos humanos de las víctimas?”.

Afirmó que en la estructuración del nuevo sistema carcelario “estamos actuando con estándares internacionales, así lo vamos a seguir haciendo”.

Las nuevas cárceles de máxima seguridad son para “que el que esté privado de libertad esté realmente así”, y “no vamos a retroceder un milímetro en eso”.
Lamentó que “a veces las voces disonantes se escuchan más”, por lo que “tenemos que alzar la voz los buenos”.

El 19 de septiembre del presente año, con instrucciones del presidente Hernández, se inició con este proceso, que continúa hasta movilizar a todos aquellos cabecillas de maras y pandillas que desde el interior seguían dando órdenes para cometer delitos.

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