Cada día de atención de un niño con quemaduras le cuesta al HEU 21 mil lempiras

Ni las chispitas ni las luces de bengala son inofensivas. Su uso por parte de menores debe ser supervisado por un adulto responsable.

El ortopeda pediatra Guillermo Bermúdez explica que cuando atienden una herida grave por el uso de pólvora en menores, la historia más escuchada es que el niño iba caminando, vio el cartucho o mortero, lo tomó y entonces explotó.

Su labor cotidiana en el Hospital Escuela Universitario (HEU) no incluye verificar la veracidad o falsedad de la historia más común, pero ha visto suficientes casos como para hablar sobre los riesgos y las consecuencias.

La energía de una explosión de uno de estos artefactos suele tener fuerza mutiladora, con pérdida de piel e incluso de hueso, según indica Bermúdez.

“Las secuelas en los niños pueden ser la pérdida total o parcial de los dedos. Puede haber lesión severa a nivel de la parte muscular o de la parte tendinosa de los dedos, que por los daños son muchas veces difíciles de reparar y entonces queda como una mano inservible, muchas veces solo con función estética. Si se puede, se recuperan algunos dedos, pero muchas veces se amputa toda la mano”.

Le preguntamos si hay pólvora “amigable” para niños: “Todo lleva un riesgo, las luces de bengala que se ven insignificantes pero pueden provocar quemaduras en la córnea, el cabello o la piel y las chispitas también porque agarran fuego y hemos visto a pacientes con quemaduras considerables”, afirma.

Primeros auxilios y cuidados

Los especialistas en los hospitales y centros de salud preferirían no tener que atender casos extremos por los descuidos y los riesgos del uso de pólvora. Sin embargo, Bermúdez reconoce que todavía hay por andar en la sensibilización sobre el tema.

Por lo tanto, los primeros auxilios recomendados en el caso de una explosión inician por evitar usar gas, café, hojas o cualquier medio popular para detener el sangrado, ya que son contaminantes. “La mejor forma de hacerlo es aplicando un torniquete o envolver muy bien la mano en prendas limpias”, apunta el especialista.

En el caso de las quemaduras, se debe dejar que los especialistas apliquen cualquier medio necesario ya que siempre tendrán que entrar a quirófano. En ambos casos, especialmente los más graves, habrá hospitalización de entre una y tres semanas y se incurrirá en un tratamiento que incluirá analgésicos y antibióticos de amplio espectro.

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